FestaFIB y la taja del mil

Menuda FestaFIB. Vaya cogorza que pillé…

Y eso que llegué tarde, a eso de las 14 muy pasadas. Y se juntó el hambre con las ganas de comer. Cociné pero no comí casi nada, me di una vuelta por las paradas y fui “catando” los subproductos alcohólicos de cada tribu de la FIB. En el (vago) recuerdo me quedó marcado, eso sí, mi paso por l’Oasi, por su Poción Mágica deliciosa pero mortal de necesidad.

Lo que acabó por dinamitar mi resistencia fue el Marie Brizard que josea y yo nos tomamos en la terraza del PoliPuaj. Tuve una larga conversación con el señor Roca, al que presenté mis respetos y la butifarra y el pollo de la parrillada en la parcela de Jedi.

Una larga siesta en casa del senyor Albert me permitió recuperarme un poco, y luego por la noche nos pusimos a ver unas películas. Una de ellas fue Las Reglas del Juego, que me pareció interesante (sin más) y de la cual ya hablaré en otro post.

No puedo contar mucho más de una FestaFIB, la verdad, bastante discreta comparada con otras, pero bueno… Ya se sabe, las mejores fiestas no se planifican ni se les pone fecha.