La muerte del pingüino

Cuenta la leyenda que años ha, en tiempos en los que aún tenía lugar una extraña fiesta llamada Fiberparty, unos plebeyos trabajadores, harto cansados de sufrir las desventuras de desmontar la party, y tras cuatro horas recogiendo un tropel de rollos de tela asfáltica, decidieron sublevarse contra el señor feudal. Y para ello secuestraron a la mascota de la fiesta, un extraño pingüino hinchable llamado Tux, y dejaron testimonio en un vídeo en el que pedían un rescate.

Cuando ya se estaba empezando a borrar este momento de la memoria de los habitantes de aquella extraña facultad, unos arqueólogos encontraron en las catacumbas del polideportivo aquella cinta. Y por fin ha aparecido, y ha sido cedida al público para la recuperación de la memoria histórica.