Stallman en la Contra

Aprovechando su presencia en el IGC, La Vanguardia ha entrevistado a Richard Stallman para su contraportada de hoy. Es una entrevista correcta y amena, aunque hubiera preferido que se la hubiera hecho Lluís Amiguet, al que conocí un día que los de l’Oasi casi le robamos una entrevista a Hennesy en la UPC. Amiguet es mucho más brillante y mordaz que Amela.

La entrevista presenta a un Stallman simpático, un punto cachondo, creativo y sabio en lo que habla. También pone sobre la palestra el conflicto entre software libre y software propietario, que el gran público aún desconoce a estas alturas. Sin embargo, la entrevista adolece -y aquí es donde echo en falta a Lluís Amiguet- de no ofrecer ninguna aportación tangible al lector. Amela no sabe pinchar a Stallman cuando éste le intenta convencer de pasarse a Linux, y lo que podría ser el punto fuerte del artículo se queda en un debate superficial.

Un lector pro-Linux que lea esta Contra no va a encontrar ninguna aportación, pues ya de sobras conocerá las tesis de Stallman. Pero más grave aún, un lector acostumbrado a usar Windows tampoco va a encontrar argumentos de peso para plantearse un cambio, ya que los que esgrime el entrevistado son “¿por qué darle el poder a otro? ¿Por qué someternos? ¿No es mejor que seamos los dueños del sistema? […] que tú mismo puedas mejorar el sistema o adaptarlo a tus intereses”. Un usuario lo que quiere realmente es trabajar con las mejores herramientas y en el mejor entorno, y con la mayor comodidad suficiente. Y de esto no se habla en la entrevista.

Otro tema que se quedó en un plano superficial fue el del modelo económico del software libre. Stallman se limitó a decir que “esto no es una cuestión de negocio, amigo mío, es una cuestión de libertad”. Una visión un tanto simplista.

Del resto de la entrevista, cabe destacar las primeras respuestas, en las que justifica que no tiene novia, y en sus acusaciones hacia la posible compra de las elecciones por parte de George Bush, con Bill Gates como implicado. Y como anécdota-gazapo, señalar que Amela puso “iMax” donde Stallman hablaba de su tan preciado “Emacs”.

En definitiva, una entrevista que merece la pena leer pero que, en realidad, no aporta nada. De todos modos, que salga Stallman en un medio de comunicación generalista y de prestigio, ocupando casi una página en la contraportada, es algo muy positivo. En este país hace falta trasladar el debate barrapuntero a la sociedad. Sólo así podemos mejorar la cultura tecnológica de aquellos que creen, erróneamente, que la tecnología no va con ellos.