Vaques sagrades i amb la saca ben plena

Ya hace algún tiempo que Laporta está dejando de caerme en gracia. Vale, sí, el Barça ha ganado un título después de tantos años. Pero lo cortés no quita lo valiente, y las noticias de las renovaciones de estos días me han alarmado. De un tiempo a esta parte se está poniendo de moda que para que un jugador o entrenador se sienta como en casa en su equipo, hay que convencerle para firmar un contrato de por vida. Convencer, a base de altísimos sueldos a golpe de talonario, claro. Uno, como aficionado, lo primero que piensa es que es genial que grandes jugadores o entrenadores acepten quedarse hasta el día de su retiro en el equipo del que eres aficionado. Pero bien pensado, la cosa tiene sus paliativos.

Dentro de unos cuantos años tendremos unos cuantos jugadores altamente blindados con demasiados años, y tendrá que ser la Junta Directiva que haya por entonces, y no la actual, precisamente, la que tenga que lidiar con esta herencia. Lo más lógico es que estos jugadores se fueran sentando progresivamente en el banquillo, a medida que surgiesen jugadores más jovenes y más solventes. Pero esto se antoja improbable, ya que es bastante dudoso que un entrenador se atreva a descartar a alguien que cobra, y seguirá cobrando, un dineral. Y la posibilidad de venderlos a medio plazo estará complicada, a menos que los jugadores decidan cobrar menos en otros lugares, lo cual también suena a chiste. Todo esto dejando al margen el hecho de que si es el jugador el que quiere marcharse, será el club el que tenga la última palabra, con la altísima cláusula de rescisión del contrato en la mano.El mensaje que se está dando a la propia organización del Barça es errónea: en este escenario, el jugador no cobra en base a sus propios méritos. Ningún empleado de ninguna empresa debería poder obtener un puesto vitalicio, fueran cuales fueran los precedentes. Es precisamente lo contrario lo que se debería potenciar: si lo haces bien durante una temporada, se te recompensará; ahora bien, hay mucho en juego y el nivel hay que mantenerlo. Porque si no, lo que puede ocurrir es que a lo peor estés faltando al respeto a aquellos que están en la sombra, trabajando día a día para superarse y llegar al nivel de las vacas sagradas.

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