Infiltrados (The Departed)

“En este país sólo hay ratas”, comenta Frank Costello (Jack Nicholson) pocos minutos antes de morir en The Departed. Martin Scorsese vuelve a retratar a mafiosos y corruptos en su nueva película. Un sólido reparto, con Leonardo di Caprio, Martin Sheen y Matt Damon entre otros, le acompaña en otro intento más por alzar el Oscar que tanto se le resiste.

Sintetizando la historia, The Departed nos mete de lleno en la persecución mutua entre dos topos, uno de la policía infiltrado en la banda del capo Frank Costello (Billy Costigan, interpretado por Di Caprio) y un “ahijado” de Costello infiltrado en el cuerpo de investigación (Colin Sullivan, Matt Damon). Se nos presenta una misma historia desde puntos de vista complementarios, aunque todos los personajes tienen un denominador común: no importa a qué se dediquen, qué expediente académico tengan o de qué lado estén, todos acaban siendo unos mentirosos, unos rastreros, unos falsos. Todos son ratas de alcantarilla, que nunca tendrán la sinceridad como primera opción porque la sinceridad no paga.

El primer cuarto de hora, en el cual se nos presenta a los dos personajes protagonistas, es un comienzo lento y aburrido, accesorio teniendo en cuenta que la película acaba sobrepasando las 2 horas. Sin embargo, una vez la historia se acelera no para y avanza a un ritmo vertiginoso y magistralmente sostenido por Scorsese. Las actuaciones son soberbias, destacando claramente Nicholson, que -oh sorpresa- no llega a sobreactuar más que en la escena en la que Costello acorrala con sus sospechas a Costigan. Sin embargo, tampoco se nota tanto, ya que es precisamente en ese momento de la película en el que Di Caprio arruina una más que notable interpretación.

Y eso es lo único que sobresale en The Departed: la excelente dirección y las interpretaciones. El resto, está ahí pero no es nada del otro mundo. El guión parte de una premisa interesantísima pero pierde fuelle al final, y las múltiples incoherencias son notables. El personaje de Madolyn (Vera Farmiga), pese a estar bien interpretado, está cogido con pinzas y no encaja en la trama pese a tener un papel decisivo. Pero ante todo, me he quedado anonadado de la abrumadora cantidad de fallos de raccord para una película de este nivel. Imperdonable.

En definitiva, una película interesante, que se deja ver y que entretiene, y que se hace corta… pero nada más. Probablemente Scorsese tenga otra nominación sin estatuilla. A destacar, las relaciones de Costigan con Costello y Queenan (Martin Sheen) y algunas escenas de magistral suspense, como el intento de redada en el almacén de los chinos.

7 sobre 10

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