Archived entries for Confesiones de un apóstata de la Informática

Imagínate…


…que entran en tu casa un día. No se han llevado nada de valor, así que te daría igual, pero resulta que lo más valioso, lo más importante para tí, lo único que te importaba de verdad, se lo llevan. Pongamos por ejemplo que es tu diario personal, el que llevas escribiendo desde que tenías uso de razón, aunque aquí podéis poner el ejemplo que mejor os parezca.









Imagínate que te enteras de quién te ha robado, aunque no tienes pruebas. Es la casera, con la que te llevas particularmente mal y lleváis varios meses discutiendo si el recibo de tal mes realmente se lo pagaste o no. Tampoco vas a denunciarla por algo, a la vista de los demás, tan insignificante. Además, te preguntas qué coño va a querer hacer ella con el diario. Poca cosa más allá del morbo de maruja.









Un día la casera muere, así que aprovechas para hablar con su familia, y ver si así puedes conseguir que te devuelvan el diario. Cuál es tu sorpresa cuando te dicen que llevaba años haciéndolo a todos sus inquilinos, vete a saber por qué, es que la vieja chocheaba.









Cosas así pueden pasar, hoy en día la gente está cada vez más loca, piensas. Pero lo que acaba por hacerte estallar la paciencia es que te hayan dicho que no, que no te lo devuelven. Que resulta que la difunta les tenía mucho cariño y que ya era un símbolo para la familia. Y que, además, hay inquilinos que vete a saber tú donde estarán ahora, y que para qué deshacerse de ellos, cuando juntos se pueden aprovechar mejor. Que uno de la familia, que es escritor, le puede sacar mucho provecho, eso sí, guardando la intimidad. Y que incluso podrás cobrar parte del beneficio que se saque. Pero que no se te ocurra pensar que volverás a tenerlo en tus manos.









Ahora cambiate a tí por un republicano catalán expoliado durante la Guerra Civil y cambia el diario por los papeles que le pertenecían, y extrapola todo lo demás. Y después juzga quién tiene razón.


Como para tirarme a la basura y comprarme otro nuevo

Así me encuentro después de ir con Carlos y Xavi a jugar a frontenis al parque de la Espanya Industrial, después de diez años sin darle a la raqueta y más de un año casi sin hacer nada de ejercicio. Pero nada, nada de nada.

Me duele la espalda, los brazos, la punta de un dedo, la muñeca, y tengo una quemadura considerable en la pierna, de una caída sobre el cemento.

Pero qué más da, cuando nos hemos divertido tanto, y hemos pasado de no dar a la bola a poder jugar de una manera mínimamente decente en un rato. Y aunque hayamos acabado escaldados, mucho mejor esto que comprarse la mierda del AB Shaper de la Teletienda.

 

Ya tengo weblog… ¿y ahora que?

Me siento igual que cuando mis padres me regalaron mi primer móvil. Todo el mundo que conocía ya tenía el suyo. Y, bueno… al prinicipio lo ves un poco lejano, lo ves un poco como por encima del hombro…

Hasta que cuando lo tienes te das cuenta de que, realmente, tenía su utilidad. De todos modos todavía no estoy en la fase de ver su utilidad, así que tiempo al tiempo.Un weblog supongo que sirve para soltar chorradas que nos aguantamos, idas de olla que no inmortalizamos y cosas por el estilo. Tampoco he visitado ni releído demasiados, pero los pocos que he visto servían para eso.De todos modos, mi primer móvil, ése que me regalaron mis papis el 6 de enero de 2.000, no duró más de 20 días. Veamos a ver qué pasa con este weblog.Ya de paso, y gracias a este güeblog, continuaré con mi vieja tradición de escribir un diario, tradición interrumpida hace un cierto tiempo. No será tan personal, no os penséis xDY si os preguntáis qué significa el título… traducidlo al ingles :P

FestaFIB y la taja del mil

Menuda FestaFIB. Vaya cogorza que pillé…

Y eso que llegué tarde, a eso de las 14 muy pasadas. Y se juntó el hambre con las ganas de comer. Cociné pero no comí casi nada, me di una vuelta por las paradas y fui “catando” los subproductos alcohólicos de cada tribu de la FIB. En el (vago) recuerdo me quedó marcado, eso sí, mi paso por l’Oasi, por su Poción Mágica deliciosa pero mortal de necesidad.

Lo que acabó por dinamitar mi resistencia fue el Marie Brizard que josea y yo nos tomamos en la terraza del PoliPuaj. Tuve una larga conversación con el señor Roca, al que presenté mis respetos y la butifarra y el pollo de la parrillada en la parcela de Jedi.

Una larga siesta en casa del senyor Albert me permitió recuperarme un poco, y luego por la noche nos pusimos a ver unas películas. Una de ellas fue Las Reglas del Juego, que me pareció interesante (sin más) y de la cual ya hablaré en otro post.

No puedo contar mucho más de una FestaFIB, la verdad, bastante discreta comparada con otras, pero bueno… Ya se sabe, las mejores fiestas no se planifican ni se les pone fecha.



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